Aromos de Solidaridad

Prof. Mg Ricardo Ramírez Basualdo
Profesor de Filosofía y Religión Colegio Sagrada Familia

Cada 18 de agosto nuestro país conmemora el día de la solidaridad, en homenaje a la figura de San Alberto Hurtado, sacerdote Jesuita que fue capaz de reconocer a Cristo en el pobre de nuestra sociedad. En su texto profético del año 1941 “¿Es Chile un país católico?” Concluía que “el gran enemigo de Cristo en Chile es la apatía, la indolencia, la superficialidad con que se miran todos los problemas”. Al leer estas líneas parece que hablase del 2020. Los problemas sociales, lamentablemente, se han acentuado producto de la crisis social que vive nuestro país y la pandemia que vive el mundo entero. Los cristianos tenemos la misión de llevar esperanza, sobre todo en tiempos difíciles. La solidaridad es un valor que ha destacado a nuestra nación y hoy es el momento de llevarla a su máxima expresión. ¿Qué actitud tomaremos ante los problemas de hoy?

Con gestos sencillos, en lo cotidiano de nuestro hogar y con quienes nos rodean, la solidaridad no se debe considerar solamente para las actividades que organizamos para un día específico, debe estar presente en nuestras acciones más concretas y cotidianas del día a día. Debemos ser capaces de reconocer que en cada persona que está a nuestro lado y también los que están en la periferia, está la imagen de Cristo.  El Padre Hurtado se preguntaba: ¿Podemos quedar indiferentes y tranquilos frente al Cristo desnudo, con hambre, sucio, enfermo y abandonado? Hoy,  hay muchos Cristos así en medio nuestro y no somos capaces de darnos cuenta ¿podemos quedarnos tranquilos?

De alguna u otra manera, debemos intentar lograr “transformar nuestra vida diaria en un apostolado; que nuestro día sea una Misa prolongada” es decir, que nuestra vida diaria sea un sacrificio por los demás. No entregarse de cualquier manera, sino ser capaces de darse con alegría, para hacer más agradable la vida a los demás. Como Cristo lo hubiese hecho en nuestro lugar, por ello, ante los problemas de nuestro tiempo, debemos preguntarnos como lo haría el Padre Hurtado: “¿Qué haría Cristo en mi lugar?”

No es fácil ponerse en el lugar de Cristo, pero cada uno de nosotros tiene la posibilidad de responder a esa pregunta con los dones y carismas que Dios nos ha regalado.  El Cristo pobre, el que ha quedado marginado del desarrollo de la sociedad nos necesita ¿Cuál será nuestra respuesta?

Gabriela Mistral al enterarse del fallecimiento del Padre Hurtado, pidió que depositaran sobre su tumba unas ramas de aromo. Hoy tenemos la posibilidad de entregar distintos aromos sobre la tumba de Alberto Hurtado. Aromos de empatía, de solidaridad, de escucha, de respeto, de humildad, de honestidad, de tolerancia, de lealtad, de alegría hacia los demás. Entre tantos otros valores y acciones que podemos depositar sobre la tumba de este Apóstol de Jesucristo. Y tú ¿Qué ramos de aromos pondrás sobre la tumba de Alberto Hurtado?