Ubi est Deus? ¿Dónde está Dios?

Prof. Mg © Ricardo Ramírez Basualdo
Profesor de Filosofía y Religión Colegio Sagrada Familia

¿Dónde está Dios? Es una pregunta que más de alguno nos hemos hecho estos días, ante tanto dolor, muerte, enfermedad, aislamiento y dificultades para hacer una vida cotidiana como la veníamos haciendo. El no escuchar que encuentran una solución efectiva o una cura a esta enfermedad hace que vivamos días grises, negros, obscuros, sumados a las dificultades que cada uno de nosotros trae consigo, hacen que sumada la pandemia haga que nos preguntemos ¿dónde está Dios? ¿por qué ha de permitir que esto ocurra? parece que Dios no nos escucha.

El preguntarse por Dios es una pregunta natural en el ser humano, de hecho, el hombre lo hace desde que es hombre, en diversos momentos de la historia el hombre a diversas divinidades ha invocado en diferentes culturas para clamar a lo alto de los cielos por ayuda, cuando la fuerza natural parece no poder solucionar. En momentos como los que vive hoy la humanidad se ha hecho necesario volver a Dios, un Dios que como sociedad habíamos dejado a un lado.

El pasado 27 de marzo, vimos una histórica bendición Urbi et Orbi con un Papa Francisco bajo la lluvia en un atardecer literal y metafóricamente obscuro en la Plaza de San Pedro. Vimos un Papa que bendijo una plaza vacía, pues su bendición era no solo para Roma, sino que para todo el mundo. Vimos un Papa que suplicaba a Dios despertar, que reconocía que estábamos todos en la misma barca, que habíamos cometido errores contra los demás y contra nuestro planeta, pero que le suplicaba a Dios “Ahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: “Despierta, Señor” (Francisco, 2020).

El hacerse la pregunta por dónde está Dios, el tener esas noches obscuras de fe por las cuales han pasado los más grandes santos, es lo más sano para nuestra fe. El preguntarse, cuestionarse y reflexionar ha de ser propio de una fe madura, el buscar respuestas, donde quizás no la encontramos a la mano, el hacernos preguntas esenciales hace bien para nuestra fe. Quizás Jesús nos diría en estos momentos: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?» (v. 40). Fe es necesaria para poner como prueba aquello que no vemos, pero tenemos miedo y nuestra fe es débil.

Pidámosle al señor en estos días: “Despierta, Señor, ¿por qué duermes? Levántate, no nos rechaces más. ¿Por qué nos escondes tu rostro y olvidas nuestra desgracia y nuestra opresión?”(Sal 44, 20. 23-27). Así también pidámosle al Señor que nos despierte a nosotros, para que seamos capaces de apoyar a nuestro prójimo y nuestra comunidad en tiempos difíciles.