Amar a la madre patriapor Ricardo Ramírez Basualdo
Profesor de Filosofía y Religión
Comenzamos el mes de septiembre, un mes cargado de tradiciones, celebraciones y festejos para nuestro país. Un mes donde comienza la primavera, donde podemos sentir ese aroma a flores, el sol nos acaricia con un poco más de calor y se pueden apreciar esos hermosos atardeceres con aire fresco de cordillera y mar a lo largo y ancho de nuestro país. Este año tenemos varios días libres para compartir con la familia, amigos y los seres más queridos para celebrar nuestra patria, nuestra nación. San Alberto Hurtado decía que “Una nación, más que la tierra, es una misión que cumplir”. Estamos todos llamados a cumplir una tarea, un desafío, anhelos y realizar un aporte a nuestra nación. Todos y cada uno de los que formamos esta hermosa nación chilena estamos llamados a entregar un granito de arena aportando a la cultura, salud, educación, seguridad, etc. para construir una patria más justa y solidaria cada día.
En ese anhelo por contribuir a nuestra patria que cada uno debe tener, debemos ser protagonistas, especialmente los más jóvenes en quienes se encuentra el futuro de una nación que avanza en vías al desarrollo entendiendo, ojalá, un desarrollo integral de la persona. Los jóvenes, en este sentido, tienen el mayor desafío. El Papa Francisco en el encuentro en Maipú con los jóvenes explicó la importancia de querer a la patria. Afirmó que “El corazón de los jóvenes chilenos sueña, y sueño a lo grande, no solo cuando están un poco curaditos, no, siempre sueñan a lo grande” (2018). Remarcó la importancia de que ese sueño debe estar con los pies sobre la tierra y no cualquier tierra, sino que afirmó “los sueños se tienen que hacer con los pies en la tierra y se empieza con los pies en la tierra de la Patria, y si ustedes no aman a su patria, yo no les creo que lleguen a amar a Jesús y que lleguen a amar a Dios”(2018).
Amar la patria es amar a la Madre, por ello Francisco explicaba que se ha de llamar la Madre Patria, porque nacimos en ella, en ella aprendemos a caminar y “se nos entrega para que la hagamos sobrevivir a otras generaciones” (2018). Nuestra misión con la patria no es solo en el presente, sino que debemos ser capaces de mirar hacia el pasado, aprender de nuestra historia, construir el presente en firme suelo para que se mantenga y se deje a las futuras generaciones. Francisco afirmó que “si no son patriotas – no patrioteros-, patriotas, no van a hacer nada en la vida. Quieran a su tierra, chicas y chicos, quieran a su Chile, den lo mejor de ustedes por su Chile” (2018). Así mismo nos recordaba nuestra nobel de literatura Gabriela Mistral “Tener patria es un regalo al que tarde en tarde hay que corresponder”. Hay que ser capaces de responder a nuestra patria y a nuestra madre, luchando cada día por aportar al bien común de nuestro amado Chile.
La Virgen María nos ha acompañado y protegido todos estos años y así como acompañó el nacimiento de esta nación y “acompañó a tantos chilenos a lo largo de estos doscientos años, quiere seguir acompañando los sueños que Dios pone en vuestro corazón: sueños de libertad, sueños de alegría, sueños de un futuro mejor” (Francisco, 2018).
Celebremos con alegría, gozo y orgullo nuestra patria, demos gracias a Dios por nuestra “loca geografía”, nuestra cultura y su gente; trabajemos por un Chile más justo y más humano.
